Conocí FGO en 2017. Unas semanas antes, en el mes de junio de ese año, había escuchado sobre la serie (inmensa), los personajes, el diseño de estos y la historia. Para un fan de la historia como yo era de esperar que un juego con esos elementos, me atrajera. Empecé a jugarlo al segundo día que fue lanzado. Desde entonces he sido testigo del apocalipsis de diciembre donde el servidor rompió la racha de login de muchos, lostbelts, singularidades (Babilonia mi favorita), lostbelts (Avalon debe ser de las historias mejor contadas, mano a mano con Tenochtitlán), pseudosingularidades, personajes con los cuáles he creado un vínculo muy cercano como Tlaloc/Tenochtitlán, Quetzalcoatl, Osakabehime, Ushiwakamaru, Hokusai, Scathach y con personajes que no son jugables.
Ayer rompí mi racha de login en el juego. No recuerdo cuál era mi record. Fueron más de 3000 días entrando, a veces para no romper mi racha, a veces para hacer rollo por un personaje que quiero tener, como los de este verano donde afortunadamente tanto Barghest, Artoria Caster Berserker, MikuCer y hasta Mélusine en su forma ruler decidieron escogerme como su máster.
Ha sido un año emocionalmente con muchos cambios, con movimientos de péndulo de un lado a otro, de inestabilidad, de finales laborales abruptos, de estafas, y más.
Ya que termine y que el tiempo y el viento y nuevos recuerdos entierren este espantoso 2025 para poder construir sobre el lo que ha sido destruido. O al menos que haya un equilibrio entre ellos.